Pies de gata

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© Carolina Ugarte

Hasta hace menos de una década, la escalada en el Perú era un deporte casi exclusivamente masculino y, en verdad, eran tres o cuatro gatos los que lo practicaban. Sin embargo, en los últimos años,  hay más personas escalando y, gratamente, las mujeres han entrado en mancha, con fuerza y determinación, en el escenario.

Fulana, Mengana y Zutana (FMZ) son mujeres bastante diferentes (en las edades, en las actividades a las que se dedican, en los tamaños y tipos de cuerpo, entre otras cosas), pero coinciden en algo básico: les gusta escalar.

De las tres, una tiene ya varios años escalando (aunque dejó de hacerlo por demasiado tiempo, todavía no entiende cómo); otra recién empieza, porque sus influencias escaladoras a estas alturas ya son demasiado cercanas; y otra siempre acompañó a los escaladores al cerro, pero hasta hace poco nunca probó si ella también podía hacerse tal o cual ruta.

Las ha juntado la vida y un boulder chiquito donde empezaron a entrenar hace unos meses. Y claro que el boulder es la voz y las tres coinciden en que no se necesita tanto espacio para entrenar hasta que los antebrazos parezcan musculosos (¡gracias, ácido láctico!). Pero para el dominio de la altura, del vértigo, del miedo (“ir de primero en la roca”, finalmente) un boulder no basta. Además de cabeza fuerte y ovarios, se necesita una palestra. Y mientras más alta, mejor.

Para FMZ no fue difícil dar con Pirqa como la palestra más alta (y más paja, valgan verdades) del Perú. Entonces, han empezado a entrenar allí e intentan sacarle el jugo a este lugar para ponerse fuertes y darle duro a la roca. Esperemos lo logren y no flaqueen en el intento.

En este espacio virtual, lo que se va a compartir son las historias y metidas de pata de FMZ entrenando, aprendiendo a escalar y vacilando con las actividades de Pirqa dentro o fuera de Lima. También se escribirá sobre sus “pegues” y experiencias en la roca, exitosas o no, en uno u otro sitio de escalada. Por último, se contarán aquellas cosas mujeriles que empiezan a pasar a un segundo plano cuando una escala, como el tener las uñas largas o las manos suaves: bienvenidos, callos 🙁

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