¡A escalar!

¿Te ha pasado alguna vez que estás en un sitio de escalada TAN paja que fantaseas con quedarte allí para siempre? 🙂

Nos dimos una vuelta por Pirqa para preguntarles a algunos/as sobre cuáles son sus lugares preferidos para escalar. Aquí sus respuestas!  

¿Y a ti? ¿Qué zona te gusta más?

PANZAS EN LA PARED

Aside

TRES TESTIMONIOS SOBRE ESCALADA Y EMBARAZO

  A mediados del 2015, Fulana, Mengana y Zutana empezaron a entrenar. En verano del siguiente año estaban más afanosas que nunca, alucinando y planeando nuevos retos y destinos.

Para Mengana, de pronto, entrenar en el boulder se convirtió en su principal vacilón: ¡qué paja descubrir que te gusta demasiado algo que nunca antes habías alucinado! Pero a la par de la escalada, Mengana tenía un trabajo y unas clases de maestría a la que se metió… se le empezó a hacer difícil encontrar tiempo para su deporte. Por si fuera poco, se enteró de que estaba embarazada (¡!)

“Me palteaba la idea de treparme a una pared y pensar en qué pasaría si tenía una caída y cómo esto afectaría al bebé. Leí algo sobre qué deportes son más seguros practicar cuando estás esperando y figuran el yoga y la natación como los ideales…de la escalada, ni pío”.

Sin embargo, al inicio, la panza ni se notaba y Mengana se sentía súper bien: cero nauseas, mareos, ni cambios de estado de ánimo ni ningún antojo raro. Siguió bouldereando, pero (a pesar de que las amigas estaban allí, espoteando con más atención que nunca) le entró un miedito repentino por los techos en el boulder. ¡Oh! Luego, los meses fueron pasando y su cuerpo empezó a cambiar "ligeramente", la panza a las 28 semanas era ya evidente. Un día probó una rutita en la pared extraplomada del boulder y nunca le ligó.

“Lo que antes era simple, ahora con las nuevas dimensiones que tengo, se me complica un poco. Por ejemplo, eso de pegar el cuerpo a la plancha ahora no me sale tan bien: ¡entre la pared y yo tengo a otra personita! Igual, aunque fue poco el tiempo que escalé estando embarazada, lo disfruté mucho y estoy segura de que mi bebé también”, dice Mengana – ya mamá hace un mes.

¿Cómo fue la experiencia de otras mamás escaladoras? Acá los testimonios de Maribel Elías (mamá de Aurelia y Antonia) y de Jossy Ortiz, orgullosa mamá de otro futuro escalador.

¡Qué tal San Andrés!  

FMZ estuvieron en Ticlio El San Andrés es una de las montañas clásicas de la zona de Ticlio y una de las muchas muestras del calentamiento global. Lo que antes era un nevado, ya no siempre lo es (excepto en ocasiones). A veces, incluso, se puede llegar hasta la cumbre sin siquiera tocar una manchita de nieve. Aún así, el San Andrés es siempre retador. Los más de 5300 msnm de su cumbre no son, para nada, despreciables. Empezar a trepar desde Ticlio (ya a más de 4800 msnm) tampoco lo es. Y hacerlo sin estar lo suficientemente aclimatado es ciertamente iluso. A principios de julio decidimos subirlo. Estábamos con harto físico y nos habían dateado que estaba como un “cerro pelado”. O sea fácil, creímos. La mínima aclimatada que se recomienda1 para subir esta montaña u otras en Ticlio es dormir una buena noche en San Mateo (3100 msnm, más o menos). Pero por una cosa y otra, ese día salimos tardazo de Lima y llegamos a jatear en el maravilloso telo Las Américas recién como a las 2 am. Planeamos estar de pie a las 6 am, para desayunar, recorrer los kilómetros que separan San Mateo de Ticlio (más o menos una hora en carro) y empezar tempranito a trepar. La realidad fue otra y empezamos la lata a las 9.30 am. Parte de la demora consistió en sorprendernos / maravillarnos / fotografiar el manto blanco que era Ticlio ese día. Nada de “cerro pelado”; más bien un montón de nieve, como hace mucho no veíamos en la zona. Y claro, nadie trajo botas de montaña, menos crampones. Incluso hubo quien ni guantes había traído. 25           “Avanzamos un poco y vamos viendo”, dijimos mientras estacionábamos. Pero claro, algunas horas después, ya internados en la morrena llena de nieve, o saltando por los caminos de “piedras iceberg”, continuamos… así pasamos toda la base de los Anticona, lentito pero seguro. Hasta allí el camino es relativamente plano. “Plano” es un decir, pero en fin... 4 3 6         Luego se llega a una ladera empinadaza, que te conduce hasta el abra desde donde se ve la cordillera central en pleno. El espectáculo es realmente asombroso. Da la impresión de que la montaña, con esa subida, te cobra peaje para tener la suerte de disfrutarlo. Esa parte es un parto, nunca acaba. Menos todavía con los pies helados y la mala aclimatada, que en este momento ya se sentía clarito. 78     El buen estado físico no vale nada ante un rico soroche, que te puede hacer perder hasta la cabeza. “Ya no más. Acá me quedo”, dijo Zutana a la mitad de la subida. Desde arriba, ya mirando el paisaje increíble, Fulana los animaba a seguir. El chato Franco, excelente compañero de camino, le hizo barra a Zutana que llegó al abra tambaleante, con los pies más que helados, mareadaza. Mientras se recuperaba del soroche apoyada en una piedrita con vista preferencial al espléndido paisaje y el buen chato aplicaba todos sus trucos para abrigarla y hacerla reír (el baile de las medias, por ejemplo), de pura picona Fulana se hizo un ida y vuelta a la cumbre. 9 Luego, para no volver por la ladera nevada, decidimos bajar cresteando el bloque de los Anticona (el este, el central y el oeste, en ese orden). 10 Eran como las 3 pm cuando empezamos el descenso. Hermosísimo era el paisaje que nos rodeaba, el color, la luz sobre las montañas. Al principio nos parábamos a admirarlo. Pero luego ya ni lo veíamos de lo concentrados que estábamos en caminar derecho por la rutita estrecha de encima de los cerros, en no mirar demasiado los precipicios que teníamos a ambos lados. No faltó una que otra lagrimita. Nuestro cansancio crecía mientras el sol se iba. 11 12 Finalmente, el día fue bueno con nosotros y conseguimos llegar al carro con el último rayo de luz que le quedaba a la tarde. Después ya la bajada de regreso, que siempre se hace un poco larga, y la promesa de volver pronto. El San Andrés es la voz porque te aclimata, es un súper entrenamiento, te ganas con paisajes buenazos y, cómo no, ejercitas la templanza. 13Leyendas.
  1. Llegando a Ticlio, nevadazo.
  2. “Debí traer mis crampones…”
  3. Pies fríos
  4. Atravesando la base de los Anticona
  5. Seguimos…
  6. Sigue, sigue, que ya viene la peor parte
  7. Aja, esa laderita #&/%&$%
  8. Arribita no más :/
  9. “El baile de las medias” en escenario privilegiado
  10. Empezamos el regreso, lateando por encima de los Anticona
  11. Paisajes hermosos mientras se iba el sol #1
  12. Paisajes hermosos mientras se iba el sol #2
  13. Croquis del sector donde estuvimos
 

OMMMM…

Ser constantes en el entrenamiento claramente ha rendido sus frutos: además de los callos en sus manos, FMZ se están poniendo fuertes y cada vez les ligan más cosas en las paredes de Pirqa… a Zutana hasta las movidas de techo, que eran su horrible debilidad. Sintiéndose muy capas y valientes han empezado a ir a la roca. Y resulta que allí, en ocasiones, les ha dado la impresión de que todo sucede distinto: el bonito estilo de Mengana se va al carajo cuando empieza a temblarle la pierna (la popular “moto”); Zutana, con su cara de palta (que es para foto), se olvida de todo lo que aprendió; Fulana ajusta como nadie se imagina. ¡Hola, miedo! En la escalada, clásica  o deportiva, el miedo tiene diferentes motivos, pero el más común es el susto de caerse. A muchos les aterra el vértigo, la sensación de vacío que se siente al caer y/o el hecho de sufrir algún accidente. En tradicional es peor, porque los seguros los has puesto tú… o tu cordada. Eso, precisamente, le sucedió a Mengana en “Los Drakos deben estar locos” (una ruta tradicional en Las Viñas) mientras escalaba en pink point[1]: su cara de terror junto con el “gritito” que pegó les hizo notar a sus compañeras que no la estaba pasando tan bien, por decir lo menos… 12921938_10156623833015167_86552431_o Pese al susto (¡obvio!), la nuez que la sostuvo estaba buenaza; la reacción de Fulana, que aseguraba, fue inmediata; y la caída de Mengana fue “limpia”: no trató de pegarse a la pared (con lo que seguro se raspaba toda), no agarró la cuerda (lo que hubiera hecho probablemente que se queme las manos)… en suma, no se sacó la mugre. Pero igual: ¡¡qué miedo!! ¿Y ahora? ¿FMZ deberán dedicarse únicamente al Boulder? (¿y mejor si no muy alto?) No lo creo. Si bien a las tres les gustan los Boulder (es más, hace poquito también se frustraron en los de Las Viñas que, por cierto, encontraron al toque chequeando www.toposperu.com), también comparten su amor por las paredes, las fisuras, los paisajes bonitos y las caminatas largas. Bueno, a estas últimas no hay modo de evitarlas, digamos 😉 Entonces, en sus largas conversas post training, FMZ han llegado a la conclusión de que al miedo, siendo inevitable, es importante tenerlo como aliado. Han empezado a buscar información al respecto y encontraron que en la escalada, el miedo “a caerse” se relaciona también –además del vértigo- con el fracaso, la frustración, la sensación de lo desconocido, entre otros… Estos temores pueden estar asociados inclusive a nuestra forma de ser o de enfrentar el mundo. Por ejemplo, el qué tanto confiamos en nosotros mismos, qué tanto nos computamos, o qué tanto nos exigimos sin sentido de la realidad (“yo debería ser más alta”, “esta presa debería ser mejor”). Todo eso puede jugarnos en contra cuando escalamos. “La mente del escalador debe ser inquebrantable”, dice cierto fulano por ahí. Y claro, uno/a debería lograr que no importen los problemas ni los rollos emocionales que tenga y que -a fin de cuentas- te friegan la escalada: desde hacerte perder la concentración, tener temblor en brazos y/o piernas, olvidarte de respirar, hacer mal todo lo que sueles hacer bien, quedarte en blanco o, incluso, entrar en pánico y hasta bajarte de “La Esfinge” cuando ya estás allí. Entonces, es importante preparar nuestra cabeza en todo sentido, ya que será determinante  en nuestra forma de atacar una ruta y en cómo comportarnos durante o después de una situación complicada.  Es importante reconocer el miedo y saber cómo actuar ante él. Obvio que siempre ayuda el tomar todas las medidas de seguridad necesarias (usar casco, verificar el equipo, chequear a tu cordada, etc.), para así calmar nuestras mentes e ir más confiados o tranquilos. Aquí les dejamos algunos enlaces interesantes que FMZ encontraron y que, de un modo u otro, ayudan a trabajar la cabeza: http://sherpagranada.com/perderelmiedoacaerenescaladaavolar , http://blog.tatoo.ws/miedo-escalada/ https://programalince.wordpress.com/2012/09/18/se-puede-superar-el-miedo-en-la-escalada-experiencias/ http://www.barrabes.com/actualidad/preparacion-fisica/2-6844/entrenamiento-escalada-9-destrezas-psicologicas.html Y acá también un libro muy paja que algunos de los escaladores más experimentados que entrenan en Pirqa les recomendaron: http://www.edicionesdesnivel.com/static/pdf/ediciones_desnivel_guerreros_de_la_roca.pdf Como se dice un poco en ese libro, las prácticas de respiración son básicas (a eso sirven, por ejemplo, el yoga o la meditación) y sirven para que las cabezas escaladoras aprendan a ser serenas y a usar los miedos a su favor. 12896222_10156623827190167_280310875_o En el caso de FMZ, les funciona buenazo (además) el tener la palestra de Pirqa, en la que puedes ir “de primero” (y, por tanto, caerte), y poner en práctica los “trucos” para detectar tu miedo, las caídas para no aterrarse frente a ellas, el enfoque/ la concentración, y la respiración controlada. Ommmm…           [1] O sea, usando los seguros y cintas puestas por Fulana, que fue de primera. Para informarse mejor sobre la jerga o argot escalador, se puede consultar: http://cumbresaustrales.blogspot.pe/2008/05/lenguaje-de-escalada-bsico.html

COMPRANDO EQUIPO

¡Lo queremos todo! Hace tres meses, cuando Mengana y Zutana decidieron incursionar en la escalada, no tenían equipo alguno. Sin embargo, Mengano, quien practica este deporte desde muy joven, al verlas tan interesadas, cual Papa Noel sacó una bolsa llena de distintos modelos y tallas de “pies de gato” (zapatos de escalada), algunos nuevos; otros ya usados. Y ¡oh, maravilla! las dos consiguieron así sus primeros “gatos”. Con eso ya tenían para boulderear todo lo que quisieran y empezar su aventura. Conforme fueron metiéndose más en esta práctica, se dieron cuenta que para meterse a la roca se necesita mucho más que un par de gatos. Un arnés, una placa freno, un mosquetón de seguridad, una cuerda y un casco son indispensables, entre otras cosas, como levas, nueces, cintas y expresses para los ascensos en deportiva y tradicional. Por suerte, Fulana tiene equipo  suficiente para lo que se han propuesto hacer por ahora, pero igual era claro que ¡debían ir de compras! Entonces, empezaron a visitar algunas tiendas que existen en Lima y averiguar cuáles son las mejores marcas,  qué equipo es el más cómodo y sobre todo cuáles son los mejores precios…Y sucedió lo que suele pasar cuando una chica va de compras: ¡¡querían comprarlo tooooodo!! (jajaja) “Paciencia, les han recomendado sus viejos amigos escaladores, en nuestras épocas era mucho más yuca conseguir equipo… incluso nos lo teníamos que construir”. Muchos de ellos recuerdan entre risas que, dada la escasez, solían usar los fabulosos “pies de rata”, esas zapatillas blancas de lona para educación física, en lugar de pies de gato. Como se sabe, en los ochentas e inicios de los noventas, la escalada en Perú recién empezaba a tener adeptos, de modo que no era nada fácil conseguir equipo. En ese entonces, se conseguía cuando alguien viajaba al exterior (casi siempre a Gringolandia), cuando alguien les hacía el favorzaso de traérselos, o cuando su ingenio y creatividad se los permitía.
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"Pies de rata" y algo del equipo (pitones, nueces y tricam) construido por Enrique Prochazka, pionero de la escalada en el Perú.

Felizmente las cosas son harto distintas ahora. Por un lado, existen varias tiendas en Lima bastante abastecidas con lo requerido para la práctica de este deporte. La de Pirqa es una de ellas. Allí FMZ encontraron una amplia diversidad en cuanto a precios, modelos y marcas de todo lo mencionado anteriormente y compraron sus primeros arneses, placas freno y mosquetones de seguridad. Por otro lado, con solo un “clic” uno puede encargarse cualquier cosa. El “juguete” que necesite (¡o, simplemente, quiera!) para agregar a su equipo o “rack” de escalada. Por cierto, algunas de las muchas tiendas que hay que chequear siempre, sobre todo en tiempo de ofertas, son las siguientes: www.rei.com, http://www.decathlon.es, http://www.auvieuxcampeur.fr, https://www.campmor.com y http://www.mgear.com entre otras. Cabe decir que en la tienda de Pirqa también se venden prendas de vestir y accesorios lindos como pañuelos multifunción y las magneseras. Estas últimas inclusive son fabricadas aquí en Lima por Pirqa, bajo la gestión de tres chicas escaladoras: Rosamaría Velasco, Gabriela Urmeneta y Marí Retamozo, quienes recogieron un montón de comentarios y sugerencias para diseñar la magnesera ideal. _K7A2099Para quienes no la tienen clara, las magneseras son bolsitas de tela que se sujetan a la altura de la cintura, muy usadas entre los que practican escalada tipo Boulder (poca altura, mucha dificultad). Su función principal es conversar el magnesio o tiza, ese polvo que usan también los gimnastas para evitar el sudor de las manos. Gracias al magnesio, mientras el escalador o escaladora avanza por la ruta podrá tener las manos secas para una mejor adherencia a las presas. Las de Pirqa, además de bonitas, están muy bien diseñadas: tienen un mecanismo para cerrarse mientras no las usas y así evitar que el magnesio se demarre mientras escalas o cuando está en  tu mochila o cartera; además, cuentan con una capa intermedia de polar para que el magnesio no se desperdicie, una liguita para poner el cepillo de limpiar las presas, etc. (Puedes ver aquí más modelos  https://www.facebook.com/media/set/?set=a.973688066037909.1073741844.316658118407577&type=3 ). 12356652_973688366037879_2528922016812088503_o FMZ, en su calidad de mujeres, se han fijado en cosas que estas magneseras tienen y que seguro casi ningún hombre ha visto: el cinturón con colores intercambiables para combinar con tu ropa o demás equipo; la variedad de diseños que tienen (inclusive algunos muy divertidos como para niños), y sobre todo el bolsillo pequeño a uno de sus lados (¡superfuncional!) y  donde Fulana guarda, por ejemplo, la llave de su locker; Mengana, su anillo; y Zutana, una de las cuchucientas cosas que las mujeres cargan consigo. Ahora que Mengana y Zutana ya están equipadas con lo mínimo necesario, junto con Fulana, están haciendo la chancha para comprar una cuerda nueva, la que esperan estrenar pronto en la roca 😉 ¡No te pierdas en siguiente post de FMZ! Síguelas en el blog de Pirqa.

Salvando la dignidad…

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    Llegó el rico verano, que para muchos significa vacaciones y para la mayoría también sol, playita y arena. Todo suena a felicidad, hasta que esos “kilitos de más” se evidencian al momento de ponerte el bikini delatando todos esos "compartir”, cenas familiares y demás atracones a los que una asistió (animadísima) durante las fiestas de fin de año…

Fulana, Mengana y Zutana (FMZ) viven esta situación muy de cerca. Por ello, en busca de un verano digno – pero también porque les encanta escalar–ya han retomado el entrenamiento en Pirqa, cuyo ambiente en las mañanas está especialmente animado por las clases de verano y por un montón de gente (de todas las edades) que está empezando a escalar.

El primer training del año ha sido muy chistoso. FMZ empezaron la sesión con algunos estiramientos; luego una travesía alrededor de la palestra y después el “2+2”, un jueguito de “Boulder” (pared de escalada de baja altura que permite escalar sin cuerdas de manera segura), que en un determinado momento les resultó yucaza. Justo cuando estaban sufriendo con unas movidas de techo, uno de los alumnos de Pirqa (Josué, para más detalles) se unió al juego como todo un conocedor: ¿pies libres?, ¿valen dos manos en esta presa?, etc. Nos cuenta que escala hace poco, (¡pero lo hace bien! ¡Y hasta se conoce la jerga escaladora!).

La cuestión, para no hacer más largo el cuento, es que Josué pasó las movidas yucazas de FMZ a la primera y, por si fuera poco, colocó después un par de presas difíciles de agarrar. Para cerrar con broche de oro, Nicolás, con quien Josué estaba escalando, no solo se sumó al juego, sino que hasta dio “tips” para pasar el “crux”: "Empotra el pie aquí, en esta presa"; “esa movida hay que pasarla rápido”, etc.

Si no fuera porque los nuevos amiguitos de FMZ tienen 10 y 14 años, respectivamente, su orgullo hubiera permanecido intacto. Pero no. Eran escolares, ni siquiera quinceañeros, y las estaban haciendo puré. Plop. Pasado el trago amargo, bromearon harto sobre cómo estaban siendo tan destruidas por dos niños…. y aunque no todas tuvieron éxito en completar la ruta que habían armado, las tres se esforzaron bastante por salvar su dignidad (y no quedar tan mal, jaja).

Fuera de bromas, a FMZ les pareció pajaza que los chibolos estén tan motivados y sean tan capos. A la vez, se dieron cuenta de lo gratificante que es contar con un espacio como el de Pirqa, en el cual la interacción entre personas de distintas edades, niveles y experiencias resulta (de manera natural) un aspecto importante de mejora y motivación. Buenísimo ver cómo los chicos tenían tanta habilidad y dominio de su cuerpo para moverse en el boulder; que le hayan puesto movidas diferentes al “2+2” e incluso que las hayan dejado tan mal paradas. Finalmente, todos la pasaron súper. Esta pequeña experiencia sirvió para corroborar que la escalada ejercita una serie de procesos cognitivos (importantes en cualquier edad) como la atención, concentración, memoria, socialización, así como la seguridad y confianza en uno mismo entre otros beneficios de este deporte que si te interesa conocer, puedes  leerlos en  el post anterior ¡Los cachorros también escalan! (Ver aquí: http://www.pirqa.com/blog/los-cachorros-tambien-escalan-2/)

Josué y Nicolás, los dos protagonistas de esta historia, son hermanos y, pese a su corta edad, han demostrado condiciones para ser escaladores fuertes. A propósito del tema, miren este video en el que aparece la genial Ashima Shiraishi, una de los muchos niños y niñas que están destacando en el mundo de la escalada haciendo cosas pajas y duras:

Ahora cierren la boca.

Bueno pues, el primer entrenamiento del año sacó buenazo. FMZ sudaron la gota gorda, quemaron hartas calorías (¡bien ahí!) y, sobre todo, conocieron a Josué y Nicolás, aprendieron y vacilaron con ellos. Pirqa es el espacio perfecto para esto.

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Nuestros nuevos compañeros de entrenamiento en Pirqa

Los cachorros también escalan :)


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Fulana es la mamá de un fulanito de casi 3 años y Zutana, la tía chocha de un montón de sobrinas de diversas edades. Mengana, en cambio, no quiere saber nada de chibolos. Al menos por ahora, dice que sufi con su perro.

El asunto es que ahora que FMZ han empezado el training con fuerza, las cosas se les complican un poco, porque no siempre es fácil ocuparse de los peques (lindos, ¡pero demandantes!) y a la vez entrenar. Suele pasar que, en pleno entrenamiento, se asoma una carita traviesa y unos piecillos descalzos: es el chiquitín que también quiere trepar, o quiere teta, o simplemente atención. Lo mismo con las sobris, a las que les empieza a molestar que su tía querida no les dé tanta bola como antes.

Buscando soluciones, FMZ han empezado a averiguar las ventajas de la escalada para los más pequeños. Resulta que, de acuerdo con un montón de estudios, este es uno de los deportes que más sirven al desarrollo integral de los chiquitos y chiquitas.

Entre los beneficios más evidentes están, por ejemplo, el desarrollo de la motricidad gruesa, la coordinación, la memoria motriz y la flexibilidad. Además con la escalada pueden desplegarse habilidades cognitivas: desde contar, identificar colores, formas o tamaños hasta aprender nociones de geometría (ángulos, longitudes, espacios, volúmenes, etc.) o incluso de física (pesos, dinámica, entre otros). Las actividades de aprendizaje que se pueden desarrollar en una palestra dependen de las edades de los niños y niñas, así como de la imaginación y conocimiento de la persona a su cargo.

Por si fuera poco, la escalada ayuda también a desarrollar el aspecto socio afectivo, pues se basa en valores como la solidaridad, el compañerismo, el respeto y la confianza, tanto en uno mismo como en el otro. Al mismo tiempo, los pequeños escaladores de todas maneras aprenderán a querer el medio ambiente y a disfrutar (todavía más que cualquier niño) de la naturaleza y las actividades al aire libre.

¡Oh, maravilla! ¡Este deporte es ideal para los chibolos!

Más maravilloso todavía ha sido descubrir que Pirqa, el nuevo lugar de entrenamiento de FMZ, ofrece cursos para que los cachorros también aprendan a escalar. Las clases duran 60 minutos y son grupales, de acuerdo con las edades; pueden tomarse una o dos veces por semana, en horarios de mañana o tarde. Esta academia de escalada ofrece todo el equipo necesario para que la actividad sea segura y divertida.

¡Pero atentos, papás y mamás! Además de todas las ventajas ya mencionadas, pueden estar seguros de que en esta palestra su pequeño/a estará muy bien tratado y que, luego de su clase, terminará feliz, exhausto y hambriento. Para mayor información sobre los horarios y los precios consultar directamente en Pirqa (Ca. José Gálvez 360 – Miraflores), enviar un correo a pirqa@pirqa.com o llamar al teléfono 243-2470. ¡Pregunten por las promociones de verano! Están increíbles 🙂

Fulanito y las sobris de Zutana ya están apuntadazos. FMZ, entonces, entrenarán tranquilas, mientras los profesores capacitados de Pirqa se encargan de ellos. Los chicos, por su parte, tendrán las vacaciones útiles más vacilonas, provechosas y agotadoras de sus vidas. ¡Buena voz!

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Pies de gata

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© Carolina Ugarte

Hasta hace menos de una década, la escalada en el Perú era un deporte casi exclusivamente masculino y, en verdad, eran tres o cuatro gatos los que lo practicaban. Sin embargo, en los últimos años,  hay más personas escalando y, gratamente, las mujeres han entrado en mancha, con fuerza y determinación, en el escenario.

Fulana, Mengana y Zutana (FMZ) son mujeres bastante diferentes (en las edades, en las actividades a las que se dedican, en los tamaños y tipos de cuerpo, entre otras cosas), pero coinciden en algo básico: les gusta escalar.

De las tres, una tiene ya varios años escalando (aunque dejó de hacerlo por demasiado tiempo, todavía no entiende cómo); otra recién empieza, porque sus influencias escaladoras a estas alturas ya son demasiado cercanas; y otra siempre acompañó a los escaladores al cerro, pero hasta hace poco nunca probó si ella también podía hacerse tal o cual ruta.

Las ha juntado la vida y un boulder chiquito donde empezaron a entrenar hace unos meses. Y claro que el boulder es la voz y las tres coinciden en que no se necesita tanto espacio para entrenar hasta que los antebrazos parezcan musculosos (¡gracias, ácido láctico!). Pero para el dominio de la altura, del vértigo, del miedo (“ir de primero en la roca”, finalmente) un boulder no basta. Además de cabeza fuerte y ovarios, se necesita una palestra. Y mientras más alta, mejor.

Para FMZ no fue difícil dar con Pirqa como la palestra más alta (y más paja, valgan verdades) del Perú. Entonces, han empezado a entrenar allí e intentan sacarle el jugo a este lugar para ponerse fuertes y darle duro a la roca. Esperemos lo logren y no flaqueen en el intento.

En este espacio virtual, lo que se va a compartir son las historias y metidas de pata de FMZ entrenando, aprendiendo a escalar y vacilando con las actividades de Pirqa dentro o fuera de Lima. También se escribirá sobre sus “pegues” y experiencias en la roca, exitosas o no, en uno u otro sitio de escalada. Por último, se contarán aquellas cosas mujeriles que empiezan a pasar a un segundo plano cuando una escala, como el tener las uñas largas o las manos suaves: bienvenidos, callos 🙁